sábado, octubre 29

Lectio Divina –Domingo 31º TO. - “A”

TODOS USTEDES SON HERMANOS
Fuentes: “Tú tienes palabras de vida, Ciclo A”; obras completas de San Vicente de Paúl.; “Claves para Lectio Divina para jóvenes” www.cmperu.com.pe

LA PALABRA HOY: Malaquías 1,14-2,2.8-10; Salmo 130; 1 Tesalonicenses 2,7-9.13; Mateo 23,1-12
Ambientación: Una jarra, un lavatorio y una toalla; frase: Todos son hermanos
Cantos sugeridos: Donde hay caridad y amor

AMBIENTACIÓN:
Jesús advierte en el evangelio sobre el mal ejemplo que dan los maestros de la ley y los fariseos con su conducta incoherente. Frente a su orgullo de clase y afán de distinguirse, los cristianos deben cultivar la fraternidad y la capacidad de servicio.

1. Oración inicial
Señor Jesús,
Tú que nos dices de hacer lo que dicen los fariseos,
pero no imitarlos, porque dicen y no viven,
instruyen pero no cumplen,
porque viven una fe doble,
de apariencias y no de actitudes.
Ante tu advertencia, es que
te pedimos la gracia de conocer
y profundizar tus enseñanzas,
de darnos cuenta lo que quieres y esperas de nosotros
para que conociéndote cada vez más,
aprendamos de ti y te imitemos
el arte de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre,
haciendo de tu estilo y tus actitudes,
nuestra manera de ser y de actuar.
Danos, Señor, la gracia de que nuestra vida
refleje y manifieste aquello que creemos,
siendo auténticos y veraces
en todo lo que hagamos y digamos,
como lo fuiste Tú.
Que así sea.

I. LECTIO ¿Qué dice el texto? – Mateo 22, 34-40
Motivación: Nos encontramos hoy con un severo reproche de Jesús a la conducta falsa e hipócrita de los escribas y los fariseos. Es un reclamo a la identidad misma de sus discípulos, a la novedad que ellos están llamados a testimoniar. Escuchemos.

1.Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
2.Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).

Preguntas para la lectura:
•¿A quién dirige Jesús estas palabras?
•¿De qué les acusa Jesús? ¿En qué acciones se manifiesta su criticable actitud?
•¿Qué actitudes deben distinguir a los cristianos frente a los letrados y fariseos? ¿Por qué?

Otros textos bíblicos para confrontar: Marcos 12, 38-40; Lucas 20,45-47

II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?
Motivación: El texto evangélico mantiene una tremenda vigencia. Jesús nos interpela por la facilidad con que asumimos el pensamiento del mundo. Nos invita a preguntarnos hasta qué punto vivimos en la Iglesia ese ideal de servicio y fraternidad que él nos plantea.

•Hemos de cuidar y vigilar nuestras relaciones con Dios y con los hermanos. ¿Nos acercamos al Señor con el interés de parecernos a Él?
•¿Nos acercamos a los hermanos con la única finalidad de amarlos, ayudarlos y servirlos?
•¿Qué busco cuando me dirijo al Padre o a Jesús en la oración? ¿Ventajas materiales? ¿Consuelos espirituales? ¿Salvarme?
•¿En qué sentido este pasaje interpela mi coherencia de vida? ¿Repito algunas actitudes de los fariseos y letrados?
•¿Qué nos falta y qué nos sobra como Iglesia para acercarnos más al ideal de servicio y fraternidad que propone Jesús en el Evangelio?

Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.

III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?
Motivación: Nos sentimos familia de hijos y hermanos reunidos en torno al Padre común. Nos sabemos discípulos del único Maestro, y de él, queremos aprender a valorarlo según los criterios del Reino.

•Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
•Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (Salmo 130), manteniendo unidas las manos como signo de fraternidad.

IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?
Motivación: San Vicente hablando sobre la humildad, habla sobre la belleza de esta virtud:

“Es preciso confesar que todos sentimos un extraño atractivo hacia el vicio contrario y que hay en el hombre una fuerza secreta y muy poderosa del espíritu maligno que nos obliga, a pesar del conocimiento que tenemos de la belleza y de la santidad de la humildad, a que nos dejemos llevar por la violencia del orgullo. Pero, ¡oh Salvador!, hermanos míos, ¿no va siendo ya tiempo de resistirla? El Hijo de Dios nos ha dicho que seamos humildes, y nos ha asegurado además: “El que se humille, será ensalzado”. Se trata de una doctrina de salvación venida del cielo; ¿y no es acaso un prodigio y un motivo de extrañeza que creamos en la verdad de estas palabras, pero nos neguemos a concurrir a sus efectos? ( XI, 486)

Compromiso:
•¿Con qué actitudes, con qué disposición debemos buscar ser auténticos y transparentes en nuestra vida, expresando aquello que creemos?
•¿De qué manera, de qué forma debemos tener actitudes de servicio y entrega para los demás?

Oración final:
Me has puesto en guardia, Señor,
de un comportamiento hipócrita, que no refleja la novedad de vida que anima la comunidad de tus discípulos.
¡Cómo es fácil volver a colocar en el centro a nosotros mismos, aferrarse a las usanzas, a permanecer inmóviles, escuchando tu Palabra!
Sí, yo también estoy entre aquéllos que “dicen y no hacen”; tu Palabra me cuestiona.
La búsqueda de signos exteriores, de alabanzas,
de títulos y honores turba mis pensamientos
y debilita la fraternidad.
Como era pura de corazón tu Madre, María,
sean así mis intenciones y conducta de modo que pueda construir una comunidad según tus sentimientos con tu misma compasión para con todos.
Amén.

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