viernes, agosto 24

LECTIO DIVINA – Asunción de la Virgen María DANZAR CON DIOS


LA PALABRA HOY: Apocalipsis 11,19; 12,1-6.l0; Salmo 44; 1 Corintios 15,20-27; Lucas 1,39-56
Ambientación: Imagen de María adornada con flores e iluminada con velas. Al lado un cartel con la frase: “Magnificat”
Cantos sugeridos: Yo canto al Señor porque es grande; Mi alma canta

AMBIENTACIÓN:
En la solemnidad de la Asunción proclamamos junto con la Iglesia entera que María ha entrado en la Gloria de su Hijo Jesús con todo lo que ella es, con la humildad de su vida, de su silencio, de su entrega discreta, de su camino en el seguimiento hasta los pies de la cruz. Con María, nos abrimos a la acción del Espíritu:

 Fuentes: “Tú tienes palabras de vida, Ciclo B”; obras completas de San Vicente de Paúl


1. Oración inicial


Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría, de ciencia, del entendimiento, de consejo, llénanos, te rogamos, del conocimiento de la Palabra de Dios, llénanos de toda sabiduría e inteligencia espiritual para poderla comprender en profundidad.
Haz que bajo tu guía podamos comprender el evangelio de esta solemnidad mariana.
Espíritu Santo, tenemos necesidad de ti, el único que continuamente modela en nosotros la figura y la forma de Jesús.
Y nos dirigimos a ti, María, Madre de Jesús y de la Iglesia, que has vivido la presencia desbordante del Espíritu Santo, que has experimentado su fuerza en ti, que le has visto obrar en tu Hijo Jesús desde el seno materno, abre nuestro corazón y nuestra mente para que seamos dóciles a la escucha de la Palabra de Dios. AMÉN.


I. LECTIO ¿Qué dice el texto? - Lucas 1,39-56

Motivación: En un mundo en el que la desesperanza, las crisis –económicas, de valores, de sistemas…-, y el individualismo se van adueñando de todo, hoy la Palabra de Dios resuena, casi a gritos de alegría, anunciando el gozo de la presencia de Dios entre los hombres. Escuchemos a María y a Isabel en esos himnos de alabanza a Dios que entonan y dejémonos llenar de su alegría.

Forma de leerlo:

1.     Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).

Preguntas para la lectura

·         ¿Qué razones tiene María para ir a ver a Isabel? ¿Con qué actitud realiza el viaje?
·         ¿Qué efecto causa en Isabel el saludo de María? ¿Qué le dice al recibirla en su casa? ¿Y qué dice del niño que lleva en su ser?
·         María responde con un canto de alabanza ¿Qué canta María? ¿Qué cualidades de Dios resalta en su canto?
·         ¿Cuál es la actitud de Dios hacia los pobres y pequeños?


Otros textos bíblicos para confrontar: 1 Sam 2,1-10, Lc 6,20-26; 16,19-25; 1Cor 15,54-57


II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?
  
Motivación: María depositó su confianza en Dios y no quedó defraudada. No siempre conocemos los caminos de Dios. Pero sí sabemos con certeza, porque Cristo Jesús lo dijo, que para el creyente la muerte se abre a la vida y el sufrimiento se transforma en gozo. ¡Por eso celebramos con gozo la Asunción de María que supo mucho de sufrimiento, pero en ella fue mayor la fe y confianza en Dios!  Reflexionemos sobre el significado de este pasaje para nuestras vidas:

·  Esta fiesta nos invita a cantar la Gloria de María: ¿En qué consiste esa Gloria?
· ¿Qué significa para nosotros la certeza de que la Asunción de María es signo de lo que seremos en el futuro? ¿Cómo vivo esta realidad?
·  María, mujer orante. Mi oración ¿es ante todo expresión de un sentimiento o celebración y reconocimiento de la acción de Dios?
·  El Magnificat es el canto de María que agradece la obra maravillosa de Dios en ella. ¿Cuál es mi Magnificat? ¿En qué forma agradezco a Dios su acción en mi vida y en la historia?

Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.


III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?

Motivación: María canta la grandeza de Dios que eleva a los humildes y colma de bienes a los hambrientos. Esta misma experiencia la hemos vivido  muchas veces en nuestra actividad pastoral: Dios engrandece a los pobres. Oremos y alabemos a Dios, recordando situaciones concretas donde Dios se ha manifestado a favor de los sencillos y humildes.

·  Luego de un tiempo de oración personal, compartimos en grupos nuestra oración (o todos juntos)
· Se puede, también, proclamar o cantar el Canto de la Virgen María: El Magnificat (Lc 1, 46-55)


IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?
  
Motivación: Con la mirada en Dios pero con los pies en la tierra, María sabe alabar sin por eso disminuir su compromiso con la historia. Esa fue la experiencia de san Vicente de Paúl, tal como lo expresa este texto:

Dios ama a los pobres, y por consiguiente ama a quienes aman a los pobres… son los preferidos de Dios; por eso tenemos motivos para esperar que, por amor hacia ellos, también nos amará Dios a nosotros. Así pues, hermanos míos, vayamos y ocupémonos con un amor nuevo en el servicio de los pobres, y busquemos incluso a los más pobres y abandonados; reconozcamos delante de Dios que son ellos nuestros señores y nuestros amos, y que somos indignos de rendirles nuestros pequeños servicios. (SVP XI-3, 273)

Compromiso:

· Descubrir en el amor de Dios la oportunidad que tenemos para heredar la vida eterna.
· Proclamar con nuestras palabras y obras la acción de Dios en nuestras vidas.


Oración final


Dios de los pobres, de los humildes
y de los olvidados,
hoy te bendecimos con María de Nazaret,
la madre de Jesús,
porque tu misericordia llega a tus fieles
de generación en generación,
invirtiendo el viejo orden establecido
 y haciendo justicia a los menospreciados
y los oprimidos.
Con María ha llegado un cambio decisivo en la historia,
 al encarnarse Cristo en la vida y conciencia de los pobres,
destinatarios preferidos de la liberación de Dios.
¡Gracias, Señor!
Ayúdanos a asimilar los valores de tu reino:
pobreza y vacío de sí mismo
en vez de prepotencia y orgullo,
fraternidad y solidaridad
en vez de explotación y dominio. Amén.


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