miércoles, septiembre 30

RECORDANDO A VICENTE Y LUISA… DOS GRANDES PROFETAS DE LA CARIDAD

Signo: colocar imágenes de San Vicente, Santa Luisa y de pobres, en un lugar a la vista de todos. Delante de las imágenes un cirio significativo, encendido, para expresar la llama de la caridad que aun hoy está encendida. Se pueden también utilizar los escudos de las diferentes ramas de la familia vicentina.

1.BIENVENIDA
Saludo a los participantes dándoles la bienvenidos al encuentro.
Canto: Tuve hambre y me diste de comer

Tú me dijiste, Señor, que en mi camino,
iré encontrando hambrientos de mi pan,
que habrá sedientos que vengan a mi fuente,
enfermos tristes de frío y soledad.
Tú me dijiste que sufres en el pobre,
que estás desnudo o no tienes libertad,
que en el anciano que espera Tú me esperas
y en ese niño de hambre morirás.

/Aquí me tienes, Señor, yo quiero amarte,
amando al pobre y aquel que sufre más.
Tuyo es mi pan y el agua de mi fuente,
ven a mi casa y amor encontrarás./

En el camino hay siempre un hombre herido,
que necesita mi ayuda y mi amistad.
No mil discursos que hablan de justicia,
no mil palabras que el viento llevará.
En el camino, Jesús, me estás mirando
y en tu mirada hay pena y soledad.

Quiero entregarte mi alma y mi alegría,
toda mi vida en ofrenda de hermandad.

2.PRESENTACIÓN DEL TEMA

La familia vicentina durante este año celebra gozosamente los 350 años de la muerte de dos grandes de la caridad: Vicente y Luisa. Vicente fue un joven aventurero de procedencia rural que buscaba constantemente horizontes más amplios. Alimentó ambiciones tempranas para una promoción social por medio del ministerio sacerdotal para ayudar a su familia que tanto quería. Supo relacionarse con pobres y ricos, eclesiásticos y políticos, nobles y humildes, hombres y mujeres, religiosos y seglares.

Luisa fue una mujer acompañada por el sufrimiento, pero a pesar de esto fue una amante esposa, una madre entregada, preocupada continuamente por su único hijo. Cuando se quedó viuda, continuó ayudando a los otros, especialmente a los pobres. Habiendo descubierto la vocación de su vida con la ayuda de Vicente, llegó a ser su amiga fiel y colaboradora. Juntos, fundaron las Hijas de la Caridad.
Después de 350 años, Vicente y Luisa continúan impactando e inspirando a generaciones. El fuego de su caridad todavía arde y enciende a otros muchos. La celebración del aniversario de su muerte reaviva este fuego en nosotros. Cambia el pasado en un presente vivo que transforma.

3.PROPÓSITO DEL ENCUENTRO
Dar a conocer y recordar la vida y el carisma de Vicente y Luisa, para que la familia vicentina de hoy, a la luz de la Palabra de Dios y de los escritos de sus fundadores, reaviven su fidelidad creativa y comprometida con los más necesitados.

4.DIALOGO INTRODUCTORIO
¿Qué conoce de la vida de Vicente y Luisa?
¿Qué es lo que más le impacta de la vida de estos personajes?
¿Qué grupos conoce que trabajen con los pobres? y ¿Qué le llama la atención?

5.DESARROLLO DEL TEMA
Realizar un dialogo en off

Comentador: ahora vamos a conocer algunos datos interesantes de la vida de Vicente y Luisa, pero estos datos no son sólo para recordar sus muertes, sino para ver cómo estos iconos de la caridad dejaron huella en la historia.

Lector 1: Vicente era un hombre de orígenes campesinos y humildes
Lector 2: Luisa era una mujer de familia acomodada, intelectual y de la ciudad.
Lector 1: Vicente en su juventud era un hombre ambicioso que buscaba el sacerdocio por intereses económicos.
Lector 2: Luisa de Marillac era una mujer que quería ser religiosa desde pequeña, pero fue rechazada por ser una mujer enfermiza, e hija de madre desconocida.
Lector 1: Vicente a temprana edad logra el objetivo de llegar al Sacerdocio.
Lector 2: Luisa a edad temprana llega al matrimonio con Antonio Legrás por imposición de su familia.
Lector 1: A Vicente los pobres le muestran el rostro de Cristo en Chatillòn les Dombes.
Lector 2: Luisa se siente iluminada por Dios en un día de Pentecostés y a partir de ese momento se dedica a servir a los pobres.
Lector 1: La noche oscura en la vida de Vicente es una duda de fe, en la que oraba el Credo para no ser vencido por esta tentación
Lector 2: La noche oscura en la vida de Luisa es cuando era pretendida por algunos hombres. Ella le contaba estas cosas a Vicente para encontrar fuerzas y no caer.
Lector 1: Los sueños de Vicente y Luisa se hicieron realidad en la Cofradías, en la Congregación de la Misión, en las Damas de la Caridad y en las Hijas de la Caridad.

Comentador: Mientras perseguían su sueño con una firme convicción, Vicente y Luisa alumbraron sin ser conscientes de ello nuevos senderos, senderos que contribuyeron significativamente a renovar la Iglesia y la sociedad del siglo XVII en Francia… y más allá.

Hacer un pequeño compartir en torno a las siguientes preguntas:
¿Qué descubre de la vida de estos dos gigantes de la caridad?
¿Sería que el uno sin el otro hubiesen alcanzado los frutos que lograron?

6.ACTUALIZACIÓN DEL TEMA

A)Desde la Palabra de Dios
Abramos nuestros corazones a la Palabra de Dios, cantando un himno alusivo a la Palabra.

Lector(a): Mateo 25, 31-45
Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones... (Mientras tanto se puede poner música de fondo)

Animador(a): Vamos a descubrir juntos lo que Dios nos quiere decir en este texto:
1.¿Qué pide Jesús en el texto?
2.¿Qué impide, en nosotros(as) mismos(as), ser caritativos con los pobres?
3.Nosotros(as), ¿cómo compartimos con los demás?
B)Desde la vida
1.¿Qué realidades en la actualidad, nos exigen un compromiso con los pobres?
2.Si Vicente y Luisa estuviesen hoy entre nosotros ¿qué harían para dar una solución a esta situación actual?
3.¿Cómo vamos a releer el sueño de Vicente y Luisa a la luz de esta realidad?

C)Compromisos

Comentador: En un tiempo en que la injusticia ha asumido una dimensión global, el sueño de Vicente y Luisa nos empuja a desarrollar redes de caridad entre la Familia Vicentina. Redes de caridad atentas a los acontecimientos y a los pobres, creativas y audaces en sus respuestas, que manifiesten la novedad perdurable del carisma Vicentino.

Para seguir a Jesús y entrar en el Reino de Dios, no es suficiente ''ser bueno'', es decir observar los mandamientos, no hacer el mal directamente a nadie, dar limosna...El Reino de Dios nos es dado gratuitamente. Por eso, debemos nosotros(as) también, poner lo que tenemos al servicio de los demás. Es practicar el ''COMPARTIR'', para que no haya tanta miseria y desigualdad...

- Tomados de las manos se ora el Padrenuestro.

- Terminamos haciendo un compartir como señal de nuestro compromiso con los pobres.

ORACIÓN FINAL

Señor Dios omnipotente, Padre de los pobres: Tú nos concedes la gracia de conmemorar en este año el aniversario 350 de la muerte de San Vicente y de Santa Luisa. Te damos rendidas gracias por este don. Concédenos, por su intercesión, que nos dejemos transformar más plenamente por el Espíritu que Tú les diste. Que su caridad abrase nuestro corazón y nuestra mente, para que el amor por los marginados y rechazados de la sociedad sea, en nosotros, inventivo hasta el infinito, cariñoso, atento, misericordioso y previsor.

Haznos descubrir la audacia de San Vicente y de Santa Luisa, la laboriosidad y la fragancia de aquel amor siempre renovado por los pobres, que les ayude a cambiar de verdad su vida. Ayúdanos a hacer fuerte y humilde nuestra fe en este mundo, que parece tan alejado de Ti pero te necesita.

Has que podamos ser signo de esperanza para muchos, como lo fueron San Vicente y Santa Luisa, simples compañeros de viaje por el mar de la vida. Concédenos que no nos echemos atrás frente a las dificultades, y que nos esforcemos, con el cansancio de los brazos y el sudor de la frente, en favor de los pobres, nuestros amos y señores. Que en su escuela aprendamos a ser verdaderos hijos tuyos, dignos herederos del carisma que confiaste a San Vicente y a Santa Luisa, para bien de la Iglesia y de toda la humanidad. Que este año jubilar sea para toda la familia vicentina un momento de gracia y conversión, y para los destinatarios de nuestro amor un tiempo colmado de bendiciones. Amén.

Canto final: (Mariano)

Realizado en el Seminario Villa Paúl por:
Humberto Aristizabal, CM.
Crisanto Alfonso Medina, CM.
Genry Cristóbal Yasnó, CM.




sábado, septiembre 19

DESCARGA MATERIAL MISIONERO DE ANTENA MISIONERA

Jugarse todo a una carta.

La cruz: una parábola que nunca fue considerada como tal.

Todos somos levadura, pero no todas valen.

Lo importante pasa desapercibido.

Las palabras se las lleva el viento...

Arriesgarlo todo... a una oveja.

La grandezs de la pequeño.

La semilla no falta... a veces falla el comercio.

Jesús acompaña al caminar de los hombres.

10» Jesús enseña invitando a hacer.

11» Jesús es desinteresado.

12» Jesús confía en el corazón delas personas.

13» El respeto de Jesús por las personas.

14» Jesús siempre valora lo mejor de cada persona.

15» El diálogo base de la pedagogía de Jesús.

16» Realizando los valores "Utopías"

17» “Lo primero son las personas".

18» “Enseñad a guardar lo que os he mandado" -

19» "Amaos unos a otros"

20» "Sed mis testigos"

21» "Haced esto en memoria mía"

22» "Recibiréis el Espíritu Santo "

23» "Bautizad".

24» "Haced discipulos"

25» "Anunciad"

26» "Id"

27» Experiencias de Diálogo Intercultural e Interreligioso.

28» Instrumentos para trabajar la interculturalidad

29» Inerculturalidad y armonía entre las culturas

30» ¿Qué es la interculturalidad?

31» Diálogo entre culturas

32» Y tu ¿En que crees?

33» La iglesia católica y el diálogo interreligioso

34» Diálogo interreligioso II

35» Diálogo interreligioso I

36» La mujer en la Iglesia

37» Jesús y las mujeres

38» Débora una mujer al frente de su pueblo

39» María y las mujeres

40» Mujeres ancianas en la bíblia

41» La mujer vista desde el corazón de Dios

42» El conocimiento de Eva: Teología feminista

lunes, septiembre 14

ORACION PARA EL AÑO JUBILAR

ORACION PARA EL AÑO JUBILAR ANIVERSARIO 350 DE LA MUERTE DE SAN VICENTE DE PAÚL Y SANTA LUISA DE MARILLAC

Señor Dios omnipotente, Padre de los pobres: Tú nos concedes la gracia de conmemorar en este año el aniversario 350 de la muerte de San Vicente y de Santa Luisa. Te damos rendidas gracias por este don. Concédenos, por su intercesión, que nos dejemos transformar más plenamente por el Espíritu que Tú les diste. Que su caridad abrase nuestro corazón y nuestra mente, para que el amor por los marginados y rechazados de la sociedad sea, en nosotros, inventivo hasta el infinito, cariñoso, atento, misericordioso y previsor.
Haznos descubrir la audacia de San Vicente y de Santa Luisa, la laboriosidad y la fragancia de aquel amor siempre renovado por los pobres, que les ayude a cambiar de verdad su vida.
Ayúdanos a hacer fuerte y humilde nuestra fe en este mundo, que parece tan alejado de Ti pero te necesita.
Ház que podamos ser signo de esperanza para muchos, como lo fueron San Vicente y Santa Luisa, simples compañeros de viaje por el mar de la vida. Concédenos que no nos echemos atrás frente a las dificultades, y que nos esforcemos, con el cansancio de los brazos y el sudor de la frente, en favor de los pobres, nuestros amos y señores. Que en su escuela aprendamos a ser verdaderos hijos tuyos, dignos herederos del carisma que confiaste a San Vicente y a Santa Luisa, para bien de la Iglesia y de toda la humanidad.
Que este año jubilar sea para toda la familia vicentina un momento de gracia y conversión, y para los destinatarios de nuestro amor un tiempo colmado de bendiciones. Amén.

viernes, septiembre 11

CARACTERÍSTICAS DEL MISIONERO VICENTINO

Si te identificas con alguna de estas carácterísticas ven y conócenos. Visita también nuestro HOME principal y nuestro Blog Ad Gentes pra ver la misión en el Africa.. Dentro del artículo tienes enlaces útiles que le dan valor agregado al post.

El espiritu misionero vicenciano - ayer y hoy

Robert P. Maloney, C.M. Berceau de San Vicente de Paul

Os pido en esta ocasión, mis queridos hermanos y hermanas, que dediquéis unos momentos para reflexionar juntamente conmigo en el nombre que llevamos. San Vicente nos recuerda que desde nuestros primeros orígenes la gente espontáneamente nos llamaba "los misioneros"[fo1]. El Señor nos envía. Nuestra vocación no es permanecer fijos en un ùnico lugar para echar raices con una presencia permanente. Jesús nos habla como habló a sus discípulos al final del Evangelio de San Marcos: "¡Id ¡. Id a todo el mundo y predicad el evangelio a todas las criaturas"[fo2].

La misión no es meramente una actividad de la Iglesia; es su misma razón de ser. En el curso de la historia de la Iglesia, la misión ha ido tomando formas diferentes: predicación, enseñanza, testimonio, cruzada, diálogo, asesoramiento, acompañamiento, liberación e inculturación.

¿Qué significado tiene, por consiguiente, el ser un misionero vicentino?. Esta es una pregunta crucial para todos nosotros, porque toca nuestra propia identidad. No hay duda de que hemos sido llamados. La mayor parte de los aquí presentes somos miembros de la Congregación de la Misión. Todos somos misioneros.

Algunas caracteristicas del misionero vicenciano

Permitidme presentaros en forma esquemática algunas características del misionero vicentino. Sin duda hay otras muchas. Os animo a que vosotros completéis la lista con vuestras propias reflexiones.

Pocas cosas están tan claras en el Nuevo Testamento. Jesús procede del Padre y va al Padre, [fo3]fuente de toda misión. Su trabajo es un ministerio itinerante. Da a sus seguidores un mandato: "Id al mundo entero y predicad el evangelio a todas las criaturas"[fo4].

San Vicente es sumamente explícito cuando habla de la necesidad de moverse: "Salid, misioneros, salid. Pero...¿todavía estais aquí?. ¡Mirad a las pobres almas que os están esperando, cuya salvación depende, quizás, de vuestra predicación y catequesis![fo5]". San Vicente presenta ante los ojos de la Compañía la figura de los grandes misioneros de otras comunidades que han ido a las Indias, al Japón, al Canadá para completar el trabajo que Jesucristo empezó en este mundo y que nunca abandonó desde la hora en que fue llamado por su Padre.![fo6]

La Iglesia existe para evangelizar, para proclamar que Jesús es el Señor. Esto es lo que también hacemos nosotros. Esto significa que nosotros hemos de movernos con agilidad y con rapidez cuando surjan nuevas necesidades. Nuestro amor ha de ser expansivo como el fuego. Hemos de sentirnos ansiosos de comunicar a otros la buena noticia de que Jesús está vivo y presente.

Uno de los signos principales de que estamos llenos de un espíritu misionero móvil es la buena disposición de abandonar aquellos lugares en los que la Iglesia se halla firmemente establecida, donde otros están ejerciendo ya los ministerios apostólicos, con el fin de liberarnos para cubrir necesidades más urgentes que otros no pueden satisfacer, o para llegar a otros grupos que en la actualidad están totalmente olvidados.

El núcleo de nuestra misión es la evangelización, término que, en la tradición católica, se ha tomado siempre en un concepto amplio e inclusivo[fo7]. Pablo VI lo expresó de la manera siguiente: "Evangelización es un proceso complejo compuesto de varios elementos: la renovación de la humanidad, el testimonio, la proclamación explícita......"[fo8]

San Vicente nos dice que la evangelización implica "palabra y trabajo". Primero debemos hacer y después enseñar. Para Vicente de Paúl evangelización implica no solo la predicación sino también la acción. Exhorta a los Padres y a las Hijas de la Caridad a servir a los pobres "espiritual y corporalmente."

A la luz de la enseñanza de Vicente de Paúl, nuestra evangelización estará totalmente viva cuando proclamamos la Buena Noticia:

a. a través del lenguaje de obras[fo9]: realizando obras de justicia y de misericordia, las cuales son signos de que el Reino de Dios se encuentra vivo entre nosotros.

b. a través del lenguaje de palabras: anunciando con convicción profunda la presencia del Señor, su amor, su oferta de perdón universal.

c. a través del lenguaje de relaciones: estando con los pobres, trabajando con ellos, formando una comunidad que manifiesta el amor universal de Dios.

Esta es la forma precisa cómo Vicente de Paúl imaginó su misión. En una época cuando el viajar era algo difícil y cuando la mayor parte de la gente moría a pocos kilómetros del lugar de su nacimiento, el envió misioneros a Polonia, Italia, Algeria, Madagascar, Irlanda, Escocia, Las Islas Hébridas, y las Islas Orcadas. El mismo en su vejez quiso ponerse en camino para las Indias.[fo10]

En especial, dos signos deberían testimoniar por parte nuestra esta atención global.

- Un primer signo concreto de esta atención es la habilidad de responder a las necesidades urgentes a través de todo el mundo. Nunca debemos permitir que las barreras provinciales nos detengan. Cuando las necesidades de la Iglesia sean más urgentes en otras partes, deberíamos irnos allí con toda libertad.

- Un segundo signo de una perspectiva internacional es la solidaridad entre nuestras Provincias. Os insto a que cooperéis unos con otros. Esto está ya teniendo lugar a través de reuniones a nivel nacional y regional, pero quiero animaros especialmente a que cooperéis unos con otros en las misiones populares, en la formación de misioneros, y en la ayuda a las provncias más necesitadas. Hay un sin fin de cosas que podemos realizar más eficazmente en conjunto que por separado.

Como Karl Rahner ha mencionado repetidas veces, es únicamente en el siglo veinte cuando el Catolicismo ha llegado a ser con toda realidad una "Iglesia Universal"[fo11]. En mi estancia en Roma, estoy experimentando esto con cierto dramatismo. Nuestra Propia Congregación está ahora siendo más internacional especialmente con la apertura de nuevas misiones en lugares tan remotos como Tanzania, Las Islas Solomon, Albania, El Altoplano de Bolivia, Mozambique, China, Kharkiv en la Ucrania, y Siberia.

Mientras que en el periodo inmediatamente después del Vaticano II se dio un gran énfasis a la identidad, gobierno y normas provinciales, ahora sin embargo se está revitalizando una atención a nuestro ser misionero de naturaleza global y universal.

San Vicente sintió fuertemente la necesidad de aprender otras lenguas. Nos lo dijo de la manera siguiente[fo12]:

En la actualidad, la diversidad de idiomas es muy grande, no sólamente en Europa, Africa y Asia, sino también en Canadá. Por los informes que recibimos de los Padres Jesuitas vemos que hay tantos lenguajes como tribus. Los Hurones no hablan como los Iroquois, ni estos últimos como sus vecinos. Y una persona que entiende la lengua de un grupo de Indios no entiende la de otros grupos.

Teniendo presentes estas diferencias de idiomas, ¿cómo puedránn ir los misioneros por todo el mundo anunciando el evangelio si conocen únicamente su propia lengua?

La Asamblea General de la Congregación de la Misión del año 1992, en su tercer compromiso, habla de diálogo con la sociedad contemporánea. He hecho llamamiento repetidas veces a todos los candidatos para la Congregación y al mayor número posible de miembros a que lleguen a ser bilingues. El diálogo y la mobilidad en esta sociedad contemporánea lo exige. En los Estados Unidos, por ejemplo, casi el cincuenta por ciento de los católicos tienen una lengua distinta del inglés como su lengua nativa. La lengua hispana ha llegado a ser allí una herramienta totalmente necesaria para el misionero. Encontramos una situación semejante en otros muchos paises.

Se ha descrito a San Vicente como el líder religioso más equilibrado de su tiempo. Combinaba la teoría y la práctica con suma destreza. Si bien tenía muy claros los principios, los aplicaba con flexibidad. Su vida y sus ministerios son una clara evidencia de su habilidad para ejecutarlo. Así, por ejemplo, la virtud de la sencillez era su virtud preferida, pero sin embargo el sabía muy bien cómo guardar silencio cuando la prudencia se lo pedía. Creía firmemente en la importancia de la fidelidad a la propia vocación y en ocasiones luchó fuertemente para evitar que algunos miembros abandonasen sus ministerios.

Pero también se daba cuenta de que algunos miembros tenían una influencia maligna y daba gracias a Dios cuando se marchaban, acelerándoles en muchos casos su salida.[fo13]

Hoy día el misionero ha de tener una mentalidad flexible en lo tocante a la evangelización. En una época de cambios rápidos, la rigidez es un enemigo y la flexibilidad es un aliado. Por ejemplo, uno de los cambios más significativos que ha tenido lugar en la Iglesia desde el Vaticano II es el rol del laicado.

Hoy nos damos cuenta más que nunca de que el laicado tiene una función esencial en anunciar la Buena Noticia[fo14]. Por eso las Constituciones de la Congregación de la Misión[fo15] dan una llamada a los sacerdotes y hermanos de la Congregación a que no sólamente evangelicen al pobre como misioneros, sino que formen a otros - sacerdotes, hermanos, hermanas, señoras y señores laicos - para que participen de lleno en la evangelización del pobre. ¿Somos flexibles en aceptar las funciones tan impontantes que los laicos tienen en la evangelización?. ¿Tenemos la flexibidad requerida para cooperar armoniosamente con ellos?

San Vicente era inflexible en este particular. Pocos santos son tan precisos como Vicente de Paúl. Se dió cuenta de que la evangelización integral requería organización para poder servir eficazmente al pobre. Para conseguir este fin, Vicente fundó dos comunidades y formó abundantes grupos de laicos. Los Misioneros y las Hijas de la Caridad habrían de establecer las Cofradías de la Caridad en todos los lugares a donde fuesen.[fo16]

San Vicente llevó las mismas estrategias organizativas a la formación del clero, que él describía en alguna ocasión como "casi igual"[fo17] y en otras ocasiones como "igual"[fo18] a las de la misión. Organizó retiros para ordenandos y sacerdotes, así como las Conferencias de los Martes, además de fundar veinte seminarios.

Pero él no paró ahí. Puso en orden de marcha todos los recursos posibles al servicio del pobre: clero y laicado, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, ricos y los mismos pobres. Las semillas de sus dones organizativos siguieron para propagar sus frutos aún después de su muerte.

Un estudio reciente[fo19] indica que más de 268 grupos participan del carisma vicentino. Actualmente hay unos 260.000 miembros de AIC (Damas de la Caridad), 900.000 socios de las Conferencias de San Vicente de Paúl, 200.000 miembros de varios grupos de Juventudes Marianas Vicencianas, sólamente en España hay 46,000 y 7.000 en México.

7. El Misionero está Inculturado

Siempre hay peligro de que las ideas, las costumbres, y aun el estilo de los edificios de un mundo sean transportados a otro. Nuestros grandes misioneros, como Justino de Jacobis y Juan Gabriel Perboyre, se dieron cuenta desde el principio de que esto no es suficiente. El evengelio debe echar raices y florecer dentro de los valores más profundos de cada cultura.

Al mismo tiempo debe transformar aquello que no es de Dios dentro de una cultura y lo que perjudica a la persona humana.

Karl Rahner hace notar que la "globalización" de la teología es una de las mayores necesidades de la Iglesia en el futuro. Indica que hasta el presente ha habido una tendencia desafortunada a "canonizar" lo que en realidad era únicamente una manifestación de teorías de la cultura occidental[fo20]. En la actualidad, muchas provincias jóvenes en pleno desarrollo, y particularmente aquellas personas que trabajan en la formación dentro de esas provincias, están afrontando el desafío difícil de enseñar filosofía y teología (tan frecuentemente formulada en un contexto europeo), mientras buscan nuevas categorías en un marco Africano o Asiático o Iberoamericano. Igualmente están en busca de formas apropiadas para expresar la pobreza, castidad, obediencia, y el compromiso de- por- vida al servicio del pobre dentro de culturas muy diferentes, no solo de la de San Vicente sino también de la cultura de la mayor parte de los autores de los libros de filosofía, teología y lectura espiritual escritos hasta el presente. En la predicación de las misiones populares, ¿ tenemos conocimiento de la cultura actual de los jóvenes?.¿Podemos expresar el evengelio en términos que satisfagan sus ansiedades más profundas?.

En este mismo orden de cosas, el lugar de la mujer en la sociedad y las tradiciones sociales en su relación con ellas varían enormemente de Norte a Sur, y en ambos hemisferios, de continente a continente. El hablar con una mujer en la calle puede ser tan "natural" en Los Angeles como es "escandaloso" en la República Islámica de Mauritania. El misionero debe conocer la diferencia.

8. El Misionero trabaja en su formación permamente y creativamente remodela su predicación.

San Vicente nos dice: "El amor es inventivo hasta el infinito"[fo21]. Quiero animar a todos los misioneros a que sean inventivos. Pongamos estas preguntas a nivel personal y de comunidad: ¿Cual es la necesidad más acuciante de la persona que está oyendo mis homilias?. ¿Qué es lo que me pide en concreto este pobre hombre?. ¿Qué es lo que me pide el refugiado en un campamento de Africa?. ¿Qué pide el enfermo con su gemido en su casa?. ¿Cual es el dolor más agudo del enfermo del SIDA?. Entonces, sé creativo en la predicación de la palabra de Dios a los que sufren estas necesidades.

Para conseguir este cometido, os exhorto a que busquéis medios creativos para la formación integral, tanto la inicial como la permanente. Esta formación integral ha de tener varios aspectos: humano, espiritual, apostólico, vicentino, bíblico, teológico, y profesional. Vosotros mismos sois primariamente los responsables de vuestra propia formación en todos los niveles.

9. El Misionero conoce bien la Doctrina Social de la Iglesia.

El Papa Juan Pablo II escribe enérgicamente en "Centesimus Annus"[fo22]: "La Nueva Evangelización, que el mundo moderno necesita con urgencia y que yo he hecho resaltar en muchas ocasiones, debe incluir entre sus elementos esenciales "una proclamación de la doctrina social de la Iglesia". La Iglesia ha venido proclamando esta doctrina en una forma muy clara desde hace más de cien años. ¿Se evangeliza a los católicos adecuadamente en este particular?. ¿Forma esta doctrina social parte de su consciencia explícita?. Pido a todos los vicentinos que lleguen a ser expertos en la enseñanza de esta doctrina social. Como seguidores de Cristo, el Évangelizador de los Pobres, nosotros debemos proclamar este aspecto del reino de Dios por medio de nuestras palabras y de nuestras obras. Debemos defender ante otros la enseñanza abundante de la Iglesia, su visión de un reino de justicia, su denuncia de las estructuras sociales injustas, su proclamación de que el pobre debe ocupar, en todas las épocas,un puesto central en la equidad de los cristianos. En nuestra labor de formación tanto con el clero como con el laicado, hemos de presentar esta doctrina social con claridad y con necesidad de urgencia.

Nuestra misión será hoy profética si predicamos y enseñamos la doctrina social de la Iglesia con claridad. Y como en el caso de muchos profetas, también nosotros quizás tengamos que sufrir como en realidad nos está sucediendo.

10. El Misionero es un Hombre de Dios.

Testimonios hablan más elocuentemente que palabras. Nuestro testimonio de vida dice mucho más que nuestros propios sermones.

Para San Vicente de Paúl hay únicamemnte una fuerza motriz: la persona de Jesucristo. "Jesucristo es la regla de la Misión"[fo23], nos dice, "es el centro de su vida y de su actividad". "Recuerde, Padre", escribe al P. Portail, uno de los primeros miembros de la Congregación, "que nosotros vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y que nosotros deberíamos morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo y que nuestra vida debería estar escondida en Jesucristo y llena de Jesucristo y que para morir como Jesucristo es necesario vivir como Jesucristo".[fo24]

Cumplimos nuestra misión únicamente si seguimos a Cristo como Evangelizador del Pobre, y nos vestimos de su espíritu[fo25] sólamente si somos santos.

Actualmente, como en cualquier otra época, la Iglesia necesita santos. Necesita misioneros que sean sencillos, humildes, tiernos, sacrificados, y llenos de amor efectivo. Necesita predicadores que irradien la presencia de Dios. El gran misionero no es tanto aquel que dice palabras magnilocuentes sino aquel cuya vida es sorprendente.

Permitidme afirmarlo con toda claridad: el misionero hoy debe ser santo. Si no somos hombres y mujeres de Dios, nunca llegaremos a ser genuínamente efectivos, ni tampoco, con toda probabilidad, llegaremos a perseverar.

No debemos temer tanto el que disminuya el número en la Iglesia. Ni la pérdida de instituciones. Lo que en realidad debemos temer es la pérdida del fuego en nuestros corazones. Lo que arde en el corazón del verdadero misionero es un anhelo profundo y un deseo de seguir a Cristo como Evangelizador del Pobre. El misionero de santidad genuina actualiza el amor de Cristo. Otros lo perciben en él. No puede ocultarlo aunque lo intente.

Ser misioneros, esa es nuestra vocación. Respirad profundamente, hermanos y hermanas, el espíritu misionero que San Vicente inspiró en sus seguidores. Que llene vuestras mentes y vuestros corazones. Después, Id. "Id a todo el mundo predicando el evangelio a todas las criaturas"

martes, septiembre 8

JOVENES HACEN PROMESA DE CASTIDAD


En el marco de la Semana de la Familia que se realiza en la Arquidiócesis de Guayaquil (Ecuador), tres mil jóvenes realizarán esta noche a las 7:00 (hora local) una promesa de castidad en la Catedral de esta ciudad en la Eucaristía que será presidida por el Obispo Auxiliar, Mons. Anibal Nieto.

Los jóvenes pertenecientes a distintos colegios y universidades de Guayaquil harán la promesa al momento del Credo y recibirán una medalla de la Virgen María así como una estampa con una oración para pedir el don de la pureza.

Además, explica una nota de prensa, la Semana de la Familia busca "profundizar, reforzar, destacar y defender los valores de todos los hogares", razón por la cual los 280 párrocos de Guayaquil promoverán, "junto a los movimientos laicales, todas las actividades planificadas". Gira, explican, en torno a tres ejes: oración, doctrina y los eventos propios.

El P. Alfonso Avilés, Vicario de la Familia de la Arquidiócesis, invitó a los fieles a participar del evento: "vivimos en un tiempo en que tenemos que fortalecer la familia, como institución querida y regulada por Dios. La Iglesia siempre tiene los brazos abiertos para ayudar a las familias".

Con esta Semana de la Familia, dijo el sacerdote, "nuestra intención es fortalecer –mediante esta primera experiencia– la unión familiar y su convivencia con Dios; a Él encomendamos el éxito de la campaña de oración, doctrina y eventos, en el que esperamos reunir más de 20 mil personas".

Gracias a: www.aciprensa.com

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