Voluntariado Juvenil Vicentino

El Voluntariado Juvenil Vicentino tuvo su origen en París el 29 de noviembre de 1909. Nació con el nombre de “Obra de Luisas de Marillac”, y como parte de la Cofradía de las Damas de la Caridad, hoy Asociación Internacional de Caridades (A.I.C.). De esto hay constancia en un acta en la parroquia de San Nicolás de Chardonet, firmada por Monseñor Annette, Arzobispo de Paris. En Colombia fue organizado el movimiento el 2 de enero de 1933 3n Cali, desde donde se propagó al resto del País. En 1971 tomo el nombre de Voluntariado Juvenil Vicentino “VOLJUVI” dejando de ser solo femenino. Hace parte de la familia vicentina. Sigue las orientaciones de la Iglesia Católica, es ajeno a toda actividad de carácter partidista. Acata la constitución y las leyes de la Republica y promueve obras sociales de caridad y Evangelización, desarrollo humano y servicio a la comunidad.

viernes, julio 31

VIDEO CUANDO LEVANTO MIS MANOS

Animo jóvenes en sus manos está el futuro de la Iglesia, la redención de los pobres, la libertad de los cautivos, la dicha de los infelices, la paz de los afligidos.. adelante misioneros Dios les ama, Cristo dio Su VIDA por ustedes para que ustedes la den por los demás...




¡CRISTO MURIÓ POR TI, ATRÉVETE A VIVIR POR ÉL!

lunes, julio 20

EL PAPA EN INTERNET

Esta es una parte del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones de este año 2009. Hace un llamado muy bello a todos los jóvenes del mundo y nuestra responsabilidad en el desarrollo de las nuevas redes y ambientes de comunicación que afectan a la humanidad entera... espero lo lean completo en el enlace del final donde está la página nueva del Papa con aplicaciones para Iphone, GFacebook y el papa en YOUTUBE.

"...Las nuevas tecnologías han abierto también caminos para el diálogo entre personas de diversos países, culturas y religiones. El nuevo espacio digital, llamado ciberespacio, permite encontrarse y conocer los valores y tradiciones de otros. Sin embargo, para que esos encuentros den fruto, se requieren formas honestas y correctas de expresión, además de una escucha atenta y respetuosa. El diálogo debe estar basado en una búsqueda sincera y recíproca de la verdad, para potenciar el desarrollo en la comprensión y la tolerancia. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias; es más bien la búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. A dichos fines se encaminan nuestras decisiones y el ejercicio de nuestra libertad, y en ellos - la verdad, el bien y la belleza - encontramos felicidad y alegría. No hay que dejarse engañar por quienes tan sólo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad..."

Para ver el mensaje completo aki: http://www.pope2you.net

jueves, junio 18

Rostros Juveniles


En colombia la realidad juvenil es diversa y está inmersa, en las drogas, guerra de guerrillas, delincuencia común, causadas por el desempleo y las políticas de los gobiernos desde hace mucho teimpo, lo cual hace que muchos jóvenes no tengan oportunidades que los lleven a tener un futuro esperanzador.


Muchos de ellos se ven sin rostro, y sus derechos son vulnerados y manipulados por la realidad misma que los rodea.
A ellos estamos invitados y llamados a mostrarles el rotros de Cristo con el trabajo cariñoso y cercano.

miércoles, junio 17

Jóvenes Vicentinos evangelizadores de los pobres

Los jóvenes estan invitados a la misión y para ir, es necesario que se preparen adecuadamente para este ministerio en estos tiempos modernos. “Presentar a los jóvenes el Cristo vivo, como único Salvador, para que, evangelizados, evangelicen y contribuyan, con una respuesta de amor a Cristo, a la liberación integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comunión y participación. (Puebla Nº 1166) para que puedan responder a las realidades de nuestro tiempo, especialmente en medio de los pobres nuestros Amos y Señores.

El joven sacerdote Vicente de Paúl supo reconocer la llamada que el Señor le dirigía a través de los acontecimientos y así, después de atender a un anciano enfermo y moribundo en Ganes, descubre la ignorancia religiosa en que se encuentra el pobre pueblo. Poco después en Châtillon Les Dombes, percibe la miseria, el hambre y otras tantas necesidades que lo impulsan a realizar una caridad organizada con la ayuda de los laicos, sobretodo de las mujeres.

Ahora que nos preparamos para conmemorar los 350 años de la muerte de nuestros santos fundadores se ve necesario renovar nuestro espíritu Vicentino, que nos lleve a tomar partido por los pobres y por la evangelización en diversos lugares. “La Iglesia ve en la juventud una enorme fuerza renovadora, símbolo de la misma Iglesia, y en el servicio a la juventud realizado con humildad debe hacer cambiar en la Iglesia cualquier actitud de desconfianza o de incoherencia hacia los jóvenes” (Puebla Nº 1176) y siguiendo los pasos de Vicente de Paúl que supo caminar al paso de la Divina Providencia para crear respuestas nuevas ante las nuevas situaciones, vayan sin miedo y animados por el Espíritu del Resucitado “Jesucristo Camino, verdad y vida”.

Como en tiempos de San Vicente, el Señor pide que dediquemos nuestra vida a la evangelización de los pobres, a continuar la misión de Jesucristo. “También hoy, quienes seguimos a Jesucristo tras las huellas de San Vicente de Paúl, los acontecimientos, sobretodo los relacionados con las personas pobres, nos invitan a ponernos en camino, en pie de misión: atendiendo las realidades diversas de las culturas y de los pueblos, adaptándolas al paso de Dios por las personas y grupos, escuchando las llamadas de las necesidades más urgentes, cultivando la participación de todos y el resto de todos” (Vincentiana, Septiembre y octubre 2007).

Es importante tener en cuenta que el anuncio del Evangelio requiere anunciadores, la mies necesita obreros, la misión se hace, sobre todo, con hombres y mujeres consagradas de por vida a la obra del Evangelio, dispuestos a ir por todo el mundo para llevar la salvación. Esto solo se logra mediante una pastoral juvenil bien estructurada que lleve a los jóvenes a Cristo y a Cristo a los jóvenes.

El joven vicentino ha de tener este cometido, el mismo que expresa San Vicente de Paúl en la conferencia del 29 de octubre de 1638 cuando dice: “En esta vocación vivimos de modo muy conforme a Nuestro Señor Jesucristo que, al parecer, cuando vino a este mundo, escogió como principal tarea la de asistir y cuidar a los pobres. “Misit me evangelizare pauperibus”. Y si le preguntan a Nuestro Señor: ¿qué es lo que has venido a hacer en la tierra?-A asistir a los pobres. ¿A algo más?- A asistir a los pobres.

En su compañía no tenía más que pobres y se detenía poco en las ciudades, conversando casi siempre con los aldeanos, e instruyéndolos. ¿No nos sentiremos felices nosotros por estar en la misión con el mismo fin que comprometió a Dios al hacerse hombre? Y si le preguntase a un misionero, a un joven vicentino ¿No sería para él un gran honor decir como nuestro Señor: Misit me evangelizare pauperibus? Evangelizar a los pobres es mi misión. Yo estoy aquí para catequizar, instruir, confesar, asistir a los pobres, porque la misión es siempre prolongación de la acción del Misionero Cristo Jesús.

Henry Cristóbal Yasnó, CM.

jueves, junio 11

Mensaje a la asamblea general de la Congregación de la Misión

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 julio 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II está convencido de que la tarea de llevar el Evangelio entre los pobres es «más urgente que nunca» por lo que ha pedido «explorar nuevos caminos» para responder a las nuevas formas de pobreza típicas de las sociedades contemporáneas.Es la consigna que deja en el mensaje que ha enviado a la cuadragésima asamblea general de la Congregación de la Misión, que se celebra en Roma del 5 al 29 de julio.La misiva está dirigida al padre Gregory Gay, estadounidense, quien ha sido elegido como superior general de la Congregación y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, convirtiéndose en el vigésimo tercer sucesor de san Vicente de Paúl, quien fundó esta obra en 1625 para la evangelización de los pobres y la formación del clero. «Cuatro siglos después de vuestra fundación, la tarea de "llevar la buena nueva a los pobres" es más urgente que nunca --reconoce el Santo Padre en el mensaje--. No sólo para los millones de personas que carecen de lo necesario para vivir, sino también para el mundo moderno afligido por muchas otras formas de pobreza».

«Vuestra congregación está llamada a explorar nuevos caminos para llevar el mensaje liberador del Evangelio a nuestros hermanos y hermanas que sufren», afirma asegurando a los religiosos paúles «el apoyo de mis oraciones al tratar de responder generosamente a estos desafíos».«Recordad que toda actividad despliega su eficacia a partir de una relación íntima y personal con Cristo --sigue diciendo el mensaje pontificio--. Cuanto más recurráis a los manantiales de la vida cristiana y de la santidad a través de un compromiso aún más profundo y de la oración litúrgica, más os conformaréis con Aquél a quien servís». «Con vuestro corazón abierto al amor de Dios, seréis capaces de ser auténticos testigos en un mundo que clama por la curación que sólo Dios puede ofrecer», asegura.

El Santo Padre recuerda también la otra prioridad de los religiosos paúles, constatando que «muchas generaciones de sacerdotes han dado gracias a vuestra congregación por la formación que han recibido de vuestras manos». «No se puede subestimar la importancia de este apostolado --advierte--. Por lo tanto, es fundamental que los sacerdotes que se dediquen a esta tarea sean ejemplares: sacerdotes con madurez humana y espiritual, experiencia pastoral, competencia profesional, capaces de trabajar con los demás». «Muchos vicencianos con estas nobles cualidades se han dedicado a la formación sacerdotal en el pasado --reconoce el obispo de Roma--. Os aliento a continuar con esta misión vital en los próximos años».«¡No sólo habéis ofrecido una contribución sobresaliente al trabajo de la Iglesia en las últimas cuatro generaciones, por lo que está profundamente agradecida, sino que además tenéis ante vosotros una gran historia que cumplir!», concluye Juan Pablo II. «¡Remad mar adentro! No tengáis miedo de aventuraros, de echar las redes. ¡El Señor mismo será vuestro guía!», afirma.La Congregación de la Misión tiene más de 3.500 miembros incorporados: entre ellos, unos 29 obispos, 3.173 sacerdotes, 6 diáconos permanentes, 196 hermanos y 132 estudiantes aspirantes al sacerdocio. A estos hay que añadir 557 miembros ya admitidos aunque todavía no incorporados y 1.114 aspirantes en distinto grado del proceso vocacional. Trabajan en algo menos de ochenta países. Los países que tienen mas vocaciones son Polonia, Colombia, Indonesia, India, Madagascar, el Ecuador, Filipinas, Zaire, México, América Central.

http://www.famvin.org/cm/

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