miércoles, octubre 31

LECTIO DIVINA – DOMINGO 30º TO –Ciclo B ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?



Fuentes: “Tú tienes palabras de vida, Ciclo B”;
 obras completas de San Vicente de Paúl. 


LA PALABRA HOY: Jeremías 31,7-9; Salmo 125; Hebreos 5,1-6; Marcos 10,46-52
Ambientación: Un cirio, algunas velas más pequeñas apagadas, lentes oscuros, antifaz, vendas varias. Frase: ¡Señor, haz que vea!

Cantos sugeridos: Danos tu luz; Oración de unidad

AMBIENTACIÓN:

Tanto el pueblo de Israel como Bartimeo viven una experiencia de salvación, simbolizada en la curación de la ceguera. Ambos tendrán que responder, ponerse en camino y acoger la promesa que les habla de restauración, de curación.
También nosotros estamos llamados hoy a acoger la voz de Jesús, que nos invita a descubrir cuáles son nuestras cegueras.

1. Oración inicial

Permite que te sigamos por el camino,
oh Cristo, que has librado nuestra vida
de las sombras de pecado y la muerte..
permite que dejando todo aquello
en lo que hemos confiado ciegamente,
seamos en el mundo presencia amorosa
de tu Reino entre las personas.

Y continúa abriendo nuestros ojos
ante los signos de tu paso;
Que podamos decirte en medio de todos:
“Piedad de nosotros, Hijo de David,
llena nuestras vidas de tu Gracia”.
Para llevar a los pobres y a los pequeños
esta noticia gozosa de tu cercanía...
Para llevarte a ti, oh Cristo,
luz, camino y aspiración verdadera
de todo hombre que viene a este mundo.
Amén.



I. LECTIO ¿Qué dice el texto? – Marcos 10, 46-52

  
Motivación: Auténtico discípulo es aquel que da testimonio y proclama su fe, la traduce en oración perseverante y confiada, se libera de todo lo que impida un encuentro personal con Cristo e, iluminado por Él, lo sigue decidido en su camino. Escuchemos.

Forma de leerlo:
  1. Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
  2. Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).


Preguntas para la lectura:
  • ¿Quién era Bartimeo? ¿Dónde se encontraba?
  • ¿Qué le pide a Jesús? ¿Cómo le llama 
  • ¿Cómo reacciona la gente que se encuentra en el camino?
  • ¿Qué acciones realiza Bartimeo para acercarse a Jesús?
  • ¿Qué le dice Jesús?
  • Una vez curado, ¿qué hace Bartimeo?



Otros textos bíblicos para confrontar: Mt 20,29-34; Lc 18,35-43; Mc 5,34


II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?

  
Motivación: Todos podemos vernos reflejados en el relato que hemos escuchado. La historia de Bartimeo es también nuestra propia historia. Sabemos, como este mendigo ciego, que sólo Jesús puede devolvernos la vista y hacer que le sigamos por el camino.

·  ¿En qué se parece mi fe a la de Bartimeo?
·  ¿Cuáles son las cegueras que me impiden seguir a Jesús por el camino del discipulado?
·  Cuando el camino se hace duro, ¿me quedo “al borde del camino” o redoblo mi súplica confiada?
·  ¿Por qué camino me está invitando Jesús a seguirle?
·  ¿En qué momentos de mi vida he experimentado a Jesús como luz?
· El mendigo ciego, sentado junto al camino, espera que Jesús abra sus ojos y alumbre su mirada. ¿Qué motivos para la esperanza me sugiere este texto?


Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.



III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?


Motivación: La Palabra de Dios ha dejado al descubierto que no son pocas nuestras cegueras. Como aquel mendigo ciego ponemos nuestra confianza en Jesús y le gritamos que nos devuelva la vista.

  • Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  • Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (Salmo 125).


IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?


Motivación: San Vicente y Santa Luisa hablaron en diversas ocasiones de la ceguera espiritual:
«Tenemos que entregarnos enteramente a Dios y pedirle la gracia de conocernos a nosotros mismos. Porque, cuando queremos elevarnos demasiado, cuando buscamos nuestras propias satisfacciones, la ceguera de nuestro amor propio es la que nos oculta este conocimiento, que nos impide ver que todo lo bueno que en nosotros se aprecia, no es de nosotros. » (IX,174)

«Me ha parecido en el primer punto que una de las razones que tenemos para darnos a Dios es la gran dificultad que el amor a nuestra propia estima opone siempre a la práctica de esta virtud por la ceguera en que nos hace caer respecto a nosotros mismos y respecto al prójimo; ello es causa de que con frecuencia juzguemos las intenciones y acciones de nuestras Hermanas de manera muy distinta a la verdad.» (SLM, E64).

San Vicente invita a confiar en Jesús, luz del mundo: “Siga haciendo que sus decisiones sean cada vez más conformes con Nuestro Señor y confíe en él, que será su luz y su fortaleza en todo.” (VI,548)

Compromiso: Consciente de mi ceguera, clamaré a Jesús y me pondré nuevamente en camino para seguir a Jesús.


Oración final

Señor ayúdanos a vivir tus enseñanzas
con la alegría de saber que ellas nos identifican contigo,
que por ellas actualizamos tu manera de ser
y así estamos realizando el proyecto del Padre.
Llena nuestro corazón de alegría,
al servir desinteresadamente, a ser gratuitos en el bien que hacemos,
al mirar la otro con tus ojos y al amar a tu estilo y a tu manera,
buscando solo el bien de los demás.
Danos la capacidad de amar y servir
como lo hiciste Tú. Que así sea.



viernes, octubre 19

LECTIO DIVINA – DOMINGO 29º TO –Ciclo B HA VENIDO A SERVIR Y A DAR SU VIDA


Fuentes: “Tú tienes palabras de vida, Ciclo B”;
 obras completas de San Vicente de Paúl. 
LA PALABRA HOY: Isaías 53,10-11; Salmo 32,4-5.18-22; Hebreos 4,14-16; Marcos 10,35-45
Ambientación: Un cirio, un lavatorio y una toalla, que nos recuerda el lavatorio de los pies.
Cantos sugeridos: Un mandamiento nuevo

AMBIENTACIÓN:

Las lecturas de este domingo nos hablan de entrega y de servicio. Seguir a Jesús en su camino hacia la cruz no es fácil, pero el Maestro sigue acompañándonos e instruyéndonos, también hoy, para que podamos hacer nuestras las actitudes del discípulo. La grandeza del cristiano está en el servir y dar la vida.

1. Oración inicial

Señor Jesús,
Tú el enviado del Padre,
el que has venido a mostrarnos
el camino para llegar a Él,
Tú que eres camino, verdad y vida,
derrama tu amor en nosotros,
y ayúdanos a amar y actuar como Tú,
para que tengamos de ti,
tu ayuda y tu bendición para vivir la vida
con tus sentimientos y tus actitudes.
Derrama Señor, en nosotros
tu gracia para que profundicemos
tus actitudes y tus disposiciones,
para que podamos imitarte en todo momento.
Ven Señor, ven en nuestra ayuda
y danos tu amor y tu paz
para actuar como Tú lo hiciste
amando y sirviendo, como Tú.
Que así sea.


I. LECTIO ¿Qué dice el texto? – Marcos 10, 35-40


Motivación: Camino de Jerusalén, Jesús explica las exigencias del seguimiento. En la instrucción habla con claridad sobre el camino doloroso que debe recorrer el Mesías. Con todo, sus discípulos entienden de manera equivocada la misión del Maestro y continúan con sus ambiciones personales. Escuchemos.

Forma de leerlo:
  1.    Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
  2.    Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).


Preguntas para la lectura:

  •     ¿Qué piden Santiago y Juan a Jesús?
  •     ¿Cómo responde Jesús a sus peticiones? ¿Cuál es el futuro que les espera?
  •    ¿Cómo reaccionan los demás ante las pretensiones de Santiago y Juan? ¿Qué provoca esta reacción en el grupo de los Doce?
  •     Jesús presenta otros criterios para la comunidad cristiana. ¿Qué características tiene el puesto que Jesús ofrece a sus discípulos?


Otros textos bíblicos para confrontar: Mt 20.20-28; Jn 18,11; Lc 12,50; 1 Tim 2,5-6


II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?


Motivación: Las palabras de Jesús sobre la entrega de la vida son el resumen de su enseñanza en el camino. Constituyen la base de todo seguimiento, porque discípulo es aquel que prolonga en su vida y en sus circunstancias el ser de Jesús. Vamos a compartir lo que nos sugiere la reflexión del texto en nuestra realidad actual.

  •   ¿Jesús tiene tanto atractivo en mi vida como para dejarlo todo en sus manos y seguir tras él?
  •    ¿Qué expresa el pedido que hacen Santiago y Juan al Señor?, ¿qué buscaban con eso?, ¿en qué circunstancias actúo de la misma manera?, ¿por qué?
  •   ¿Qué significa beber el cáliz y recibir el mismo bautismo de Jesús? ¿Estoy dispuesto a entregarme al servicio de los demás a pesar del sufrimiento?
  •    Mi actitud de servicio, ¿es algo gratuito, desinteresado, buscando siempre el bien del otro, o espero que lo que hago tenga retorno y así espero reconocimientos y agradecimientos?


Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.


III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?


Motivación: Los primeros seguidores de Jesús no fueron los únicos que comprendieron erróneamente las enseñanzas del Maestro. También hoy nos cuesta aceptar la gratuidad del Reino, rechazamos sentarnos en el trono del discipulado y buscamos el trono del Poder... Por eso hablamos con el Señor presentándole todo lo que nos ha sugerido este pasaje evangélico.

  •   Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  •    Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo.



IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?


Motivación: San Vicente, en una conferencia a los misioneros sobre los cargos y oficios, habla con radicalidad evangélica:
Sí, hermanos míos, el lugar de nuestro Señor es el último. El que desea mandar, no puede tener el espíritu de nuestro Señor; este divino Salvador no ha venido al mundo a ser servido, sino a servir a los demás; y esto lo practicó de forma maravillosa, no sólo durante el tiempo que permaneció con sus padres y con las personas a quienes servía para ganarse la vida, sino incluso, como muchos padres han señalado, durante el tiempo que los apóstoles estuvieron con él, sirviéndoles con sus propias manos, lavándoles los pies y haciéndoles descansar de sus fatigas.
Finalmente, reprendió a sus apóstoles, que disputaban entre sí sobre cuál era el mayor, diciéndoles: "Miren; es menester que el que quiera ser el primero, se haga el último y el servidor de todos los demás". Fíjense, hermanos míos, es ese maldito espíritu de orgullo el que posee a los que desean ser elevados y llevar la dirección de los demás. Yo no sería capaz de expresar mejor ese deplorable estado más que diciendo que esas personas tienen al diablo en su cuerpo; porque el diablo es el padre del orgullo, del cual están ellos poseídos. Dios mío, cuando un espíritu perverso ha llegado a ese estado, ¡qué desgraciado es y cuán digno de compasión!...    (XI,59)


Compromiso: En mi familia, grupo, comunidad, cultivaré la actitud de servicio desinteresado y de entrega a los demás.


Oración final


Señor ayúdanos a vivir tus enseñanzas
con la alegría de saber que ellas nos identifican contigo,
que por ellas actualizamos tu manera de ser
y así estamos realizando el proyecto del Padre.
Llena nuestro corazón de alegría,
al servir desinteresadamente, a ser gratuitos en el bien que hacemos,
al mirar la otro con tus ojos y al amar a tu estilo y a tu manera,
buscando solo el bien de los demás.
Danos la capacidad de amar y servir
como lo hiciste Tú. Que así sea.




viernes, octubre 12

LECTIO DIVINA – DOMINGO 28º TO –Ciclo B

AÑO DE LA FE



Celebremos nuestra Fe


Ambientación: Frase: CREO SEÑOR  u otra apropiada.
  •  Cada participante debe portar una vela o se le hará entrega de la misma.
  • El lugar donde se ha de colocar el cirio ha de estar adornado con luces o flores.

Monitor: Queridos hermanos/as nos reunimos en este día convocados por nuestra Iglesia Católica para proclamar y celebrar nuestra Fe.  El comienzo del Año de la fe coincide con el recuerdo agradecido de dos grandes eventos que han marcado el rostro de la Iglesia de nuestros días: los cincuenta años pasados desde la apertura del Concilio Vaticano II por voluntad del Beato Juan XXIII (1 de octubre de 1962) y los veinte años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, legado a la Iglesia por el Beato Juan Pablo II (11 de octubre de 1992). Hoy tenemos la oportunidad de confesar al mundo la Fe en el Señor Resucitado, de testimoniarla y redescubrir sus contenidos fundamentales sintetizados en el Catecismo, para hacer de la vida un compromiso con Dios y con los hermanos.
  • Iniciamos esta Celebración cantando: PUEBLO DE REYES, IGLESIA  PEREGRINA, IGLESIA SOY,  u otro apropiado.

CIRIO PASCUAL: Representa a Cristo Resucitado y la llama de la fe que el Espíritu Santo encendió en nuestros corazones el día del propio bautismo.


LA PALABRA: Volvamos a entrar de nuevo por la “puerta de la fe” (cf. Hch 14, 27) que está siempre abierta para nosotros, como nos ha invitado el sucesor de Pedro. Pero hagámoslo conscientemente, convertidos por la Palabra de Dios y deseosos de participar en los bienes de la unión con Dios y con todos los creyentes en Jesucristo. Dice el Papa en la carta en la que anunció el Año de la Fe: “Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma.

El  CATECISMO: “auténtico fruto del Concilio Vaticano II, presenta «lo nuevo y lo viejo (cf. Mt 13, 52), dado que la fe es siempre la misma y, a la vez, es fuente de luces siempre nuevas”.

(Se vuelve a cantar el coro del canto de entrada)
Monitor: La fe como confianza personal en el Señor y la fe que profesamos en el Credo son inseparables, se evocan y exigen mutuamente.

Celebrante: ¡Hermanos, HAGAMOS PROFESION DE NUESTRA FE!

·         Recitamos el CREDO, cantamos al principio y al final:

     CREO SEÑOR, PERO AUMENTA MI FE. (Bis)

Monitor: Este salmo canta la fe, la certeza, la plena seguridad que da la presencia de Dios en nuestras vidas. El creyente se siente protegido y sabe que el Señor es su único bien. Por eso se alegra su corazón y vive confiado; tiene la certeza de que será saciado de gozo y alegría perpetua junto al Señor.

Salmo 15
Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti; yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.


LECTURA BÍBLICA:
Monitor: Sé en quien he puesto mi confianza» (2 Tm 1, 12): estas palabras de San Pablo nos ayudan a comprender que la fe «es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios”.

(2 Tim. 1, 1 – 18)
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios, que nos prometió la vida en Cristo Jesús, a su querido hijo Timoteo. Vengan sobre ti, de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor, la gracia, la misericordia y la paz.  DIOS NO NOS DIO UN ESPÍRITU DE TIMIDEZ.  Doy gracias a Dios, a quien sirvo con conciencia limpia como mis antepasados, cuando constantemente te recuerdo en mis oraciones noche y día. Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para llenarme de alegría. Recuerdo tu fe sincera. Así eran tu abuela Loida y tu madre, Eunice, y estoy convencido de que la recibiste de ellas. Por eso te invito a que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos. Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio. No te avergüences, pues, del martirio de nuestro Señor ni de mí, al verme preso. Al contrario, sufre por el Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Él nos ha salvado y nos ha llamado para una vocación santa, no como premio a nuestros méritos, sino gratuitamente y por iniciativa propia. Esta llamada, que nos concedió en Cristo Jesús desde la eternidad,  acaba de manifestarse ahora con la aparición de Cristo Jesús, nuestro Salvador, que ha destruido la muerte y ha hecho resplandecer en su Evangelio la vida y la inmortalidad.  Este es el mensaje para el que fui hecho predicador, apóstol y maestro,  y por el que ahora padezco esta nueva prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he puesto mi confianza y estoy convencido de que tiene poder para guardarme hasta aquel día lo que deposité en sus manos. Toma como norma la sana doctrina que has oído de mí sobre la fe y el amor según Cristo Jesús.  Conserva el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

A manera de respuesta cantamos:
UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE, UN SOLO BAUTISMO, UN SOLO DIOS  Y PADRE.
  •       Reflexión personal en silencio.
  •       Podemos repetir una de las frases del texto.


CÁNTICO EVANGÉLICO: TODOS

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. (Hebreos 11,1)



PRECES: Espontáneas

Monitor: Como Familia Vicentina estamos invitados a una renovada conversión al Señor Jesús y a redescubrir nuestra Fe, para hacernos testigos gozosos y convincentes del Señor Jesús, capaces de señalar “la puerta de la Fe” a tantos que están en búsqueda de la verdad.  Mostrar la belleza de la Fe y proponerla.  Como lo hizo Vicente de Paúl en su tiempo.

  •   Para nuestra salvación hemos de seguir siempre y en todas las cosas las luces de la fe. (XI, 724)
  •   La fe nunca es un razonamiento, ni es un conocimiento humano. “Cuanto más se esfuerza uno en mirar al sol, menos lo ve; lo mismo, cuanto más se esfuerza uno en razonar sobre las verdades de  nuestra religión, menos las conoce por la fe.” (XI 803)
  •    Volved la medalla y veréis con las luces de la fe que el Hijo de Dios, que quiso ser pobre, nos es representado en los pobres… ¡Dios mío! ¡Qué hermoso es ver a los pobres, cuando les miramos en la persona de Dios y en la estima en que les tuvo Jesucristo! (XI, 32)
  •   La desconfianza en las propias fuerzas tiene que ser el fundamento de la confianza que hay que tener en Dios. (III, 124)
  •   Si nos mantenemos en la total dependencia de Dios, todo, aún los asuntos más difíciles se trocarán en bien (IV, 370), porque “todo lo que Dios hace está bien hecho”. (VIII, 298)
  •   En los momentos más difíciles de la vida, en las situaciones más engorrosas, cuando nos sentimos acorralados, Dios nos robustece y nos da una fe, una claridad, una evidencia de fe tan grande, que se desprecia todo, no se asusta uno entonces ni ante la muerte. (XI, 84s)
  •   La gran riqueza y la seguridad del cristiano es la fe como confianza: “Fiaos en Él, hermanas mías, ¿Quién ha  oído decir jamás que los que se han fiado de las promesas de Dios se han visto engañados? Esto no se ha visto nunca, ni se verá jamás. Hijas mías, Dios es fiel en sus promesas y es muy bueno confiar en Él, y esa confianza es toda la riqueza de las Hijas de la Caridad y su seguridad ¡Qué felices seréis hijas mías, si no os falta nunca esta confianza!” (IX, 100)



CANTO FINAL: YO TENGO FE







viernes, octubre 5

LECTIO DIVINA – DOMINGO 27º TO –Ciclo B LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNE


LA PALABRA HOY: Génesis 2,18-24; Salmo 127; Hebreos 2,9-11; Marcos 10,2-16
Ambientación: Al centro la Biblia, un Cirio grande, dos pequeños a cada lado y dos anillos matrimoniales como expresión de la mutua fidelidad.
Cantos sugeridos: Amar es entregarse; Si yo no tengo amor

AMBIENTACIÓN:

Las palabras de Jesús que hoy vamos a escuchar: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, nos están hablando de una fidelidad sostenida por el amor, no por contratos ni por la ley. Es una enseñanza que se dirige al corazón humano, lo que exige volver a ser como niños, abiertos a la novedad del Reino.

1. Oración inicial

Dios Padre eterno,
Tú que has hecho al hombre y a la mujer
para que se unieran
siendo los dos una sola carne,
para que viviendo el uno para el otro,
se santificaran en el amor mutuo.
Tú que los hiciste
para que en mutua complementariedad
realizaran tu proyecto de amor,
y que los uniste hasta que la muerte los separe,
te pedimos nos ayudes a comprender
tus motivaciones y tu intención
al unir el hombre y la mujer para siempre,
para que nadie separe lo que Tú has unido.
Danos la gracia de valorar el don del matrimonio
y así comprender tu voluntad original
buscando hoy vivir como Tú nos pides.
Que así sea


I. LECTIO ¿Qué dice el texto? – Marcos 10, 2-16

Motivación: La unión matrimonial no es signo encerrado en sí mismo en la búsqueda egoísta de la propia felicidad, sino que Jesús lo hace signo del Reino de Dios, signo de entrega y de donación. La felicidad plena del ser humano está en cumplir la voluntad de Dios. Escuchemos.

Forma de leerlo:
1.     Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
2.    Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).

Preguntas para la lectura:
- ¿Quiénes interpelan a Jesús? ¿Qué le preguntan?
- ¿Qué dice Jesús respecto a lo que ordenó Moisés?
- ¿Qué les dice a sus discípulos sobre la misma cuestión? ¿Cuál es el proyecto original dado por Dios desde la creación?
- ¿Qué condiciones pone Jesús para entrar en el Reino de Dios?
- ¿Qué quiere decir “recibir el Reino de Dios como un niño?


Otros textos bíblicos para confrontar: Mt 19,1-9; Gn 1,27; Gn 2,24; Dt 24,1; Mt 5,32; Lc 16,18.


II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?

Motivación: Acoger la soberanía de Dios sobre todo lo creado es entender nuestra vida no desde las normas humanas ni desde las convenciones sociales, sino desde la ley de Dios. Esta ley no es arbitraria ni caprichosa: está fundada en su amor creador. Sólo desde este amor se puede vivir la exigencia del Reino.

  •       ¿Cuál es la intención original del Dios, su proyecto de amor para el matrimonio, cuando dijo que: “el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse con su esposa y serán los dos una sola carne”? ¿Qué pretende, qué busca con eso?, ¿cuál es el valor que transmite?
  •     ¿Qué implica para una pareja ser “una sola carne”? ¿Qué importancia tiene esto para la vida familiar? 
  •      Siguiendo la comparación, ¿Cuáles son nuestras infidelidades del corazón? ¿Qué nos lleva a ser infieles?
  •     ¿Cuál es la actitud y la disposición que pide el Señor al decir: “el Reino de Dios es de los que se parecen a los niños”; ser como niños, ¿en qué, cómo, de qué manera, con qué actitudes?


Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.


III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra? 

Motivación:  En el diálogo con Dios comprendemos lo mucho que nos falta para llegar a ser como niños, para vivir completamente entregados en su amor. Su fidelidad y su ternura son bendición para nuestra vida y modelo de nuestras relaciones. También traemos hoy a nuestra oración a los esposos: que su amor sea reflejo del amor de Dios a su pueblo.

  •     Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  •    Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (salmo 127).


IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?
  
Motivación: San Vicente habla a las hermanas sobre la fidelidad comparándola con el amor esponsal:  “...Y como el matrimonio no es sino una donación que la mujer hace de sí misma a su marido, también el matrimonio espiritual que habéis contraído con Nuestro Señor no es más que la entrega que le han hecho de ustedes mismas; igualmente él se ha entregado a ustedes, ya que se entrega a las almas que se dan a él por un contrato irrevocable, que nunca jamás romperá; de modo que, por la gracia de Dios, pueden decir que su Esposo está en el cielo. Pues bien, lo mismo que una mujer prudente no mira a ningún otro hombre más que a su marido, o se convierte en adúltera, así también una hija de la Caridad que tiene la dicha de ser esposa del Hijo de Dios, pero que se apega a alguna cosa, es una adúltera por preferir una criatura a Dios. ¡Qué pena para un esposo ver a su esposa faltar a la fidelidad que le debe! Hijas mías, no hay dolor semejante a ese. Y también ¡qué motivo de aflicción para una miserable criatura que, de esposa de Nuestro Señor que era, pasa a un estado de adulterio, cuando se apega a las criaturas! (IX,784-785)
           
Compromiso: Promover desde nuestra familia y comunidad los valores de la unión matrimonial según lo expresa Jesús en el Evangelio.

Oración final

Dios de amor y de ternura,
Tú que nos haces partícipes de tu amor
dándonos tus mismos sentimientos
haciéndonos fecundos en la entrega mutua
en la donación total al otro,
te pedimos que nos ayudes a renovarnos cada vez más,
en nuestro amor, en nuestra entrega, en nuestro darnos al otro,
para que imitando el amor que nos tienes
cada vez más nuestro sí mutuo
se exprese en actitudes y gestos de amor,
de comprensión, de cariño y ternura
buscando que el amor que nos tenemos
nos ayude a vivir más plenamente nuestra fe en ti,
siendo presencia tuya para los demás,
transmitiendo y contagiando
el amor que Tú nos tienes. Amén



lunes, octubre 1

PATRONA DE LAS MISIONES




LECTIO DIVINA – DOMINGO 26º TO –Ciclo B EL ESPÍRITU DE DIOS ES PARA TODOS


LA PALABRA HOY: Números 11,25-29; Salmo 18; Santiago 5,1-6; Marcos 9,38-48
Ambientación: Al centro: una cruz y un cirio; alrededor: piedras, cartulinas con las siguientes palabras: autoritarismo – intolerancia – mezquindad – individualismo – egoísmo – chisme – manipulación –marginación.
Cantos sugeridos: El Señor nos ha reunido junto a él

AMBIENTACIÓN:

El Dios creador de todo no conoce fronteras, ni se puede poner límite a su poderosa actuación. Vemos, así, que la misericordia de Dios se hace presente fuera de los límites del grupo de discípulos. Es necesario arrancar del corazón humano toda sombra de pecado, conscientes de que el Reino está próximo.

1. Oración inicial

Señor Jesús,
Tú que nos invitas a dar testimonio de ti,
evitando todo aquello que
pueda escandalizar o perjudicar
a los que nos rodean,
te pedimos que nos ayudes a comprender
toda la dimensión del ser cristiano
y de seguirte,
para que dando testimonio de ti,
evitemos todo aquello
que nos separa o aleja de ti;
concédenos Señor, la gracia
de purificar nuestras intenciones
y nuestras actitudes,
para que en todo momento
busquemos identificarnos contigo,
siendo presencia viva de tu amor y tu bondad.
Que así sea.


I. LECTIO ¿Qué dice el texto? – Marcos 9,38-48

Motivación: La arrogancia de los discípulos pude provocar el escándalo en los humildes y pequeños y es una dificultad para el seguimiento de Jesús desde la perfección. Jesús anima a los discípulos de evitar riesgos y prescindir de aquello que dificulta su discernimiento, su seguimiento, su testimonio del Reino. Escuchemos.

Forma de leerlo:
1. Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
2.Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).

Preguntas para la lectura:
  • ¿Por qué los discípulos del Señor le impiden a la persona que “saque los demonios”? ¿Cómo reacciona Jesús? ¿Qué dice?
  • ¿Qué le sucederá a aquél que dé de beber un vaso de agua a un discípulo de Jesús?
  • ¿Qué dice el Señor con respecto a los que hagan tropezar a alguno de los pequeños? ¿Quiénes son los pequeños?
  • ¿Qué pretende el Señor cuando exhorta a sus discípulos de manera simbólica cortarse las manos o los pies o sacarse el ojo, si eso es ocasión de pecado?



Otros textos bíblicos para confrontar: Lc 9,49-50; Lc 17,1-2; Mt 18,6-9; Mt 10,42.


II. MEDITATIO ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?
  
Motivación: No podemos ajustar a Dios en nuestra visión limitada de las cosas. Dios es más grande que nosotros y actúa más allá de los límites que le queremos marcar. Hoy abrimos nuestro corazón al poder de su misericordia que trasciende toda frontera humana y que nos exige vivir coherentemente con su amor infinito.

  • ¿Qué actitudes tenemos ante quienes no son “de los nuestros” (de nuestra parroquia, comunidad, grupo)?
  • ¿Atiendo a los más débiles buscando ver en ellos el rostro de Jesucristo?
  • “Escandalizar”, es tropezar o hacer tropezar, impidiendo el seguimiento a Cristo. ¿Qué cosas me hacen tropezar o apartar del seguimiento a Cristo? ¿Qué actitudes mías impiden a otros seguir a Cristo?
  • ¿Qué acciones (representados en las manos y en los pies) deben ser cortados en mi vida?
  • ¿Qué pensamientos, afectos, (representados en el ojo) deberé corregir para obedecer a la palabra de Dios?


Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.


III. ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?

Motivación: Comprometidos con nuestra misión nos ponemos una vez más a la escucha de su Palabra. Como discípulos hablamos con el Maestro desde lo que el pasaje de hoy nos haya sugerido a cada uno.

  • Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  • Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (Salmo 18).



IV. CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?

Motivación: San Vicente, en una conferencia a las Hijas de la Caridad sobre el escándalo, afirma: Escandalizar es dar motivo a nuestro prójimo para ofender a Dios. La malicia del escándalo puede compararse con el daño que haría una persona en un camino para hacer caer a todos los que pasan por allí, poniendo una piedra disimulada pata que tropezase y así poder atraparlos. Eso es lo que hace el escándalo, y peor todavía, pues no es el cuerpo el que tropieza, sino el alma la que tropieza con el escándalo del pecado…
¡Qué desgracia para los que con sus palabras, sus acciones o sus obras dan motivo de escándalo, incurriendo así en la maldición de Dios! ¡Dios mío, cuántos motivos para examinar nuestras acciones y decir: "Si hago esto, si murmuro contra los superiores, si critico las órdenes y las normas de la Compañía, si difamo a alguna de las hermanas, le doy motivo a mi hermana para que se porte como yo, y por consiguiente cometo dos pecados! Eso es lo que hay que hacer para no obrar mal. (IX,679-680)

Compromiso: En presencia de Dios, ¿qué haré para “cortar o sacar” esas actitudes que no corresponden a los discípulos de Jesús?

Oración final

Señor Jesús, nos pides vivir tu Palabra,
evitando todo aquello
que sea antitestimonio y escándalo,
para esto nos invitas a cortar
de raíz nuestras actitudes de pecado,
todo lo que nos separa de ti,
lo que no nos ayuda a encontrarte,
por eso, Señor, te pido,
que me des la gracia de vivir tu Palabra,
de imitarte a ti, de actuar como Tú,
para que deje todo lo que impide
que Tú actúes en mí.
Derrama tu amor en mí,
y ayúdame a purificar mis intenciones,
a sacar de mi corazón todo lo que me hace sufrir
y todo lo que hace sufrir a otros para que pueda encontrar en ti,
gracia y bendición, ayuda y protección.
Que así sea.


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